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viernes, septiembre 30, 2016
Uno, dos, tres

La historia de la inocente confesión de unos evasores

miércoles, septiembre 14, 2016 22:05

A los auditores de la DIAN los embarga la felicidad; están que no se cambian por nada ni por nadie.

Resulta que miles de contribuyentes, especialmente comerciantes que estaban evadiendo y eludiendo el pago de sus impuestos, sin saberlo y sin darse cuenta confesaron su falta.

Los comerciantes, 22.000 en total, que ya están plenamente identificados y ubicados, presentaron su declaración de renta cumplidamente como cualquier ciudadano y desprevenidamente reportaron los ingresos obtenidos en el último año.

Todos estaban inscritos en el llamado régimen simplificado, que libra de pagar tributos a los pequeños comerciantes, es decir, a quienes tienen ingresos inferiores a los $ 113 millones, y en este, todos reportaron ingresos superiores a dicha suma; quedaron así, al descubierto y sin coartada.

Aquí se cumple plenamente el dicho de que el pez muere por su boca.

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