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domingo, diciembre 4, 2016
Salud

La lucha por un trasplante fuera de su país agrava drama de los refugiados

viernes, octubre 14, 2016 14:46
La problemática de los refugiados es ya un capítulo trágico en la vida de cualquier ser humano obligado a salir de su terruño.

La problemática de los refugiados es ya un capítulo trágico en la vida de cualquier ser humano obligado a salir de su tierra, pero ese drama se torna todavía más complejo cuando detrás de una historia marcada por conflictos políticos se esconde la realidad de una persona que lucha también por su salud.

El Día Mundial del Donante de Órganos y Tejidos, celebrado hoy en varios países que promueven la donación, tiene un significado especial para Égide Nshmirimana, un inmigrante de Burundi que llegó hace diez meses a Brasil con la esperanza de olvidar el conflicto político de su país y de poder tratarse una insuficiencia renal.

"Muchas personas no saben mucho de Brasil, a no ser el fútbol, y ahora vemos que todo funciona cuando se quiere", destacó Égide en diálogo con .

Con una figura delgada, que evidencia la fragilidad por los vestigios de su enfermedad renal y los efectos colaterales de un tratamiento pesado e incómodo que debe realizarse con un día de por medio, Égide es dueño de una sonrisa que se traduce en la "esperanza", un sueño de vida a miles de kilómetros de su casa y familia.

Las 16 horas de viaje terrestre para cruzar la frontera de Burundi e ir hasta Ruanda, con el propósito de tratarse tres veces por semana, han quedado atrás y aunque todavía enfrenta problemas para seguir en la lucha por su vida, Égide sabe que al otro lado del Atlántico ha encontrado ayuda para alcanzar ese anhelado trasplante.

De familia humilde, Égide pasó diez años sin tratamiento por la falta de un diagnóstico eficaz en su país y después de intentar conseguir un visado para tratarse en Francia y Canadá consiguió los papeles para viajar a Brasil.

Lo que parecía encaminarse para un final feliz con su llegada a Brasil, tuvo un capítulo oscuro en esa aventura cuando, al llegar al país suramericano, Égide fue robado por una mujer africana que supuestamente le iba a ayudar y le dejó sin documentos y sin dinero.

Desamparado y sin hablar portugués, Égide recurrió a la Policía y allí se deparó que los agentes, al ver su evidente estado de salud deteriorado y que venía de África, pensaron que se trataba de un paciente con ébola, la epidemia de "moda", y esa sospecha fue la que aceleró su atención médica después de diez días sin hemodiálisis.

La cuarentena a la que se vio obligado para descartar el ébola le sirvió para familiarizarse con los brasileños y, especialmente, con el idioma, que domina después de diez meses y le permite hacer un curso de matemáticas en la estatal Universidad de Sao Paulo y dar clases particulares de francés e inglés para poder ayudarse.

Ahora Égide, que recibe el apoyo de la ONG Adus, que da amparo a personas con estatus de refugiados en Brasil, busca la llegada al país de Thomaz, su hermano y posible donador; traer al resto de su familia y poder hacer en la universidad la carrera de médico y poder así ayudar a otras personas en Burundi que no tuvieron su suerte.

"Yo quiero quedarme en Brasil y estoy intentando hacer todo para prepararme. Mi sueño es continuar estudiando y conseguir trabajar aquí en Brasil. No me imagino volver a mi país en este momento. mi sueño es continuar planificando mi vida aquí", subrayó Égide.

La historia de Égide, digna para un buen guion de cine, inspiró al joven cantante brasileño Bruno Saike, quien había realizado en 2015 una campaña con celebridades internacionales para promover la donación de órganos, en la que reunió a figuras como el futbolista argentino Lionel Messi y la cantante italiana Laura Pausini.

Con una versión en portugués y español de la canción 'Sueño dorado', del argentino Abel Pintos, en las voces de Bruno Saike y Tania Mara, más de cien famosos como Messi, Pausini, el futbolista Robinho y el excampeón mundial de Fórmula Uno Émerson Fittipaldi grabaron "vídeo-selfies" con mensajes en lenguajes de señales.

Después de la campaña "#Juntosotravez" surgió "#Juntosparasiempre", que con la misma canción, esta vez en inglés y español interpretada por Bruno Saike y figuras brasileñas como Ivete Sangalo, Daniel, Jorge Aragão, Agnaldo Rayol y Elba Ramalho, entre otros, tuvo en su videoclip a Égide como protagonista.

La nueva versión, más internacional y adoptada como himno por asociaciones y organizaciones no gubernamentales que promueven la donación en todo el mundo, fue respaldada también por el médico estadounidense Patch Adams, quien inspiró la película protagonizada por Robin Williams.

Saike, cantante y activista, recordó que en el primer trimestre del año, según datos de la Asociación Brasileña de Trasplante de Órganos (ABTO), se presentó en Brasil una "recuperación" en la tasa de donadores, que paso de 13,1 por millón de personas (pmp) a 14,0, aunque la cifra está por debajo de los 16,0 esperados para este año.

"Es un desafío complejo y más cuando los tres estados más poblados (Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais) presentan tasas bajas, como la paulista que es de 6,8", apuntó Saike, quien resaltó la política del Gobierno federal para dar prioridad al transporte de órganos en aviones de la Fuerza Aérea.

No obstante, el músico apuntó que la "mayor dificultad para que esa situación mejore es la negativa familiar, que representa un rechazo del 44 % en la mayoría de los estados, con picos del 65 % en Goiás (centro)".

 

EFE

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