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domingo, septiembre 25, 2016
Política

La respuesta de Álvaro Uribe al The New York Times por el tema de los paramilitares

martes, septiembre 13, 2016 09:19
El diario estadounidense aseguró que 40 paramilitares que cooperaron con la justicia americana fueron ''premiados generosamente'' durante el Gobierno de Uribe Vélez.

The New York Times publicó el domingo una comparación de la diferencia entre las desmovilizaciones guerrilleras con las de los paramilitares. Según el medio, 40 paramilitares extraditados a EE.UU. fueron “premiados” gracias a su cooperación con la justicia norteamericana por la cual lograron ser juzgados como una persona que no tiene antecedentes penales como los paras.

Como ejemplo el diario puso el caso de Hernán Giraldo Serna, alias ‘El patrón’ o ‘El taladro’ para cuestionar el tiempo en prisión, el trato dado y los beneficios a los que podrían acogerse los extraditados una vez finalice su condena.

El ex presidente Uribe respondió a los cuestionamientos a través del siguiente comunicado escrito:

Ante el artículo del periódico New York Times, sobre los cabecillas paramilitares extraditados a Estados Unidos en 2008, nos permitimos hacer las siguientes precisiones:

La ideología del Expresidente Álvaro Uribe Vélez siempre ha sido el respeto por la democracia y el Estado de Derecho, por eso combatió, sin diferencia alguna, a las guerrillas y a los paramilitares, quienes atentaron por igual contra la institucionalidad del país.

Los 14 cabecillas paramilitares fueron extraditados a Estados Unidos en 2008 porque seguían delinquiendo desde las cárceles de Colombia en donde estaban recluidos. Estas extradiciones no fueron improvisadas, estaban autorizadas de tiempo atrás, pero el envío estaba suspendido para los postulados a la Ley de Justicia, Paz y Reparación. Al constatar que estos cabecillas seguían delinquiendo, se hizo efectivo el envío.

Antes de ser extraditados, hubo el compromiso público entre Estados Unidos y el Gobierno de Colombia para permitir el acceso no solamente del Estado colombiano a la justicia americana sino de los ciudadanos colombianos a las cárceles norteamericanas; y así se ha cumplido. Inclusive, contradictores declarados del Expresidente Uribe han tenido acceso permanente a los cabecillas paramilitares que están recluidos en esas cárceles americanas.

Las penas en los EE.UU. las impone la justicia norteamericana. El único límite que deben observar las autoridades al imponerlas es que no pueden ser superiores a las penas máximas contempladas en la legislación colombiana. Ahora bien, la condena de los paramilitares en Estados Unidos no los exime de comparecer posteriormente a la justicia colombiana.

En Colombia hay antecedentes muy graves: un gobierno aliado con el narcotráfico (Proceso 8000); otro gobierno que fue permisivo con Pablo Escobar y se unió con la organización criminal ‘Los Pepes’, para combatir a Pablo Escobar; mancillaron las instituciones y de ahí salió alias¨ Don Berna¨, a quien años después el Gobierno Uribe encuentra como cabecilla paramilitar y terminó extraditado.
En 1991, por complacer a Pablo Escobar, se prohibió la extradición, se dijo que se iba a acabar el narcotráfico y los resultados fueron peores, años después tuvieron que reversar.

En el Gobierno del Expresidente Uribe se extraditaron cerca de 1200 personas por narcotráfico. Una de las razones fue para evitarle a las nuevas generaciones de colombianos que los señalaran de ser hijos de un país paria, conviviente con el narcotráfico.

Extraña que New York Times escriba un artículo sobre los paramilitares que están pagando penas ante la justicia estadounidense y que llevan más de 7 años presos y no sobre la impunidad que les están dando a los cabecillas de las FARC, en los acuerdos de La Habana; siendo, además, el cartel de cocaína más grande del mundo y cuyos máximos responsables no serán extraditados, no serán castigados en Colombia, podrán ser elegidos a cualquier cargo público y, no se les exigirá entregar el dinero de su fortuna, producto de actividades criminales, para reparar a las víctimas.

También extraña que muchos de los que decían que las penas de 8 años de cárcel para los cabecillas paramilitares eran muy cortas, hoy les parece que el único camino para la paz es que no haya un día de cárcel para los responsables de delitos atroces de las FARC.

Bogotá, 12 de septiembre de 2016.

REDACCIÓN INTERNET

 

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