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domingo, agosto 20, 2017
Nacional

Corte Suprema ordena liberar oso de anteojos recluido en zoológico de Barranquilla

jueves, julio 27, 2017 18:08

Histórica es la decisión que acaba de tomar la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia, sobre la liberación de un oso de anteojos recluido en el zoológico de Barranquilla a donde llegó el pasado 20 de junio.

‘Chucho’ como fue bautizado, ganó un habeas corpus en el que se ordena su traslado inmediato a su antiguo hogar que es la reserva Rio Blanco de Manizales.

Esta acción judicial que fue presentada por un ciudadano, es transcendental pues determina que los animales por ser seres sintientes son sujetos derechos, por lo que afirma que “los animales deben estar libres de incomodidad, sin hambre y sed, libres para desplegar los comportamientos naturales”.

Agrega la Corte que “como los animales son capaces de sentir y sufrir, la ley los protege, debiendo ser sujetos de derechos, por ende son titulares de la prerrogativa a la libertad, así sea, a vivir una vida natural y a tener un desarrollo, con menor sufrimiento”.

En ese punto explica el alto tribunal que “no se trata de darles derechos a los sujetos sonrientes no humanos, iguales a los de los humanos equiparándolos en un todo, para creer que los toros, los loros, los perros o los árboles, etc, tendrán sus propios tribunales, sino de reconocerles los correspondientes, los justos y lo conveniente a su especie”.

Este es el segundo fallo que se produce en América Latina, pues en Argentina existe un precedente dónde a una chimpancé, la cual se encontraba en cautiverio, un juez de esa república falló a su favor un habeas corpus donde dispuso el traslado de la primate a la reserva de grandes monos en Brasil.

Para el magistrado Luis Armando Tolosa es claro que los animales “deben estar libres de miedos y angustias, porque su cautiverio les genera temor, estímulos negativos y estrés”

Chucho fue confinado en el zoológico de Barranquilla administrado por la Fundación Botánica y Zoológica de esa ciudad, porque en el lugar donde se encontraba, esto es en la Reserva Natural Río Blanco, las autoridades ambientales no “podían garantizar su salud y bienestar”.

Bajo dichas condiciones, Chucho habitó en la Reservar Natural Río Blanco desde hace más de 22 años. Llegó allí cachorro junto con otro ozesno de nombre clarita, procedentes de la Reserva Natural la Planada Nariño.

PAOLA SANTOFIMIO

 

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