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miércoles, diciembre 7, 2016
Internacional

Ciudad más antigua de EE.UU. muestra a Matthew espíritu de resistencia

sábado, octubre 8, 2016 16:02
San Agustín, la ciudad más antigua de Estados Unidos, sobrevivió a las poderosas inundaciones que provocó este viernes el paso del huracán Matthew, que dejó en la histórica villa comercios y viviendas dañadas por las aguas, árboles caídos y olor a humedad y podredumbre.

Tras bajar las aguas, los residentes de la ciudad fundada en 1565 por 800 colonos al mando del almirante español Pedro Menéndez de Avilés, comprobaron con alivio que los daños eran menores de lo esperado después de que este viernes vieran atónitos ríos de agua por la zona colonial.

Y es que la ciudad, que tuvo que soportar los ataques de los franceses y de cualquier peligro que viniera del mar hasta que en 1819 Florida fue vendida a los estadounidenses, volvió a tener en la costa a su principal enemigo, en esta ocasión Matthew, que ha dejado un rastro de casi 900 muertes, 10 de ellas en Estados Unidos.

El matrimonio formado por la venezolana Laura y el puertorriqueño Wilson Ramos, que residen en San Agustín desde hace 12 años, decidió salir hoy pasear por la zona histórica de la ciudad y comprobar de primera mano los efectos del paso de Matthew y sus vientos de 115 millas por hora (185 km/h).

"Estamos tristes por ver tanta destrucción, pero en el pueblo nos apoyamos mucho los unos a los otros y la ciudad siempre se recupera rápidamente", dijo Laura a Efe.

El objetivo de los residentes de la ciudad es, cuanto antes, arreglar los desperfectos, limpiar el lodo y recuperar la normalidad. Por ello, incluso manifestaban su incomodidad ante la presencia de periodistas que enviasen al exterior una imagen que pudiera alejar a los turistas.

"Siempre hay gente, la ciudad nunca para de tener visitantes y turistas", explicó Wilson.

La marca del agua a unos 25 centímetros de altura en los edificios de primera línea de costa confirma que el nivel del mar se elevó en esta zona más de tres metros, superando el muro que rodea el paseo marítimo de la ciudad.

El que se mantuvo impertérrito fue el Castillo de San Marcos, fortaleza española que ha visto pasar poderosos huracanes desde que se concluyó su construcción en 1695.

Sin embargo, el cartel de casi cuatro metros de largo que anuncia su imponente presencia al pie de la loma donde se levanta el fuerte fue arrastrado por las olas y apareció esta mañana a casi medio kilómetro de distancia.

El que también se libró del ataque de Matthew fue la réplica a escala del San Pelayo, el galeón a bordo del cual el explorador español arribó a las costas floridanas, y que la ciudad asturiana de Avilés (España) regaló en 2015 a San Agustín.

Para su fortuna, esta réplica que presenta las mismas maderas, telas y cuerdas que el original del siglo XVI estaba de gira, alejado de la zona caribeña que Matthew desarboló en los últimos días.

Frente al Castillo de San Marcos, el mexicano Enrique Ordaz se afanaba para limpiar el restaurante Frida del lodo y aguas negras que lo inundaron.

"Ni modo, hoy toca limpiar", lamentó el empleado de este restaurante mexicano en declaraciones a Efe, mientras observaba con paciencia la tarea que tenía por delante.

Esta pequeña población de unos 13.000 habitantes celebra con alegría su legado español y el estadounidense Marc Bowmen se animó a intentar hablar el idioma de Cervantes para explicar a Efe que los efectos de Mattew "podrían haber sido peor, pero también podrían haber sido mejor".

La tienda de moda que regenta, situada en la popular George Street, también se vio inundada, a pesar de que había tenido la precaución de poner cortinas metálicas, pero el agua entró igualmente, porque "no se puede frenar la fuerza de la madre naturaleza".

Su idea es limpiar, arreglar los desperfectos menores, dar una mano de pintura e intentar que para el lunes Matthew sea ya el pasado.

La organización Florida Living History, con sede en San Agustín, recordó que la historia de este estado ha sido "moldeada" por los huracanes durante siglos, e intentó restar gravedad a la situación al asegurar que Matthew no es un ciclón de los que puedan entrar en los libros de historia.

"La tempestad de 1565 que destruyó la flota francesa que se prestaba a atacar al nuevo asentamiento de San Agustín y la tormenta de 1715 que acabó con la flota que portaba el tesoro español en lo que todavía se llama la Costa del Tesoro no son sino dos de los huracanes que hemos resistido", indicaron en su cuenta en Facebook.

EFE

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