miércoles, 28 de julio de 2010
Acaba de estallar una reacción general entre contratistas nacionales por acciones de otro contratista: ICA, de México.
Esa compañía tiene fama de ser una de las empresas de contratación de obras públicas más incumplidas que ha venido al país.
Lo que admira a los demás contratistas es que ICA se convirtió en supuesta defensora del patrimonio de los colombianos. En la licitación de la Trasversal de las Américas, ICA presentó una oferta y luego de haberse enterado de que en esa licitación no estaba cumpliendo los requisitos que establece el pliego de condiciones, se ha dedicado a cuestionar al Instituto Nacional de Concesiones, INCO.
El instituto ya aclaró y desvirtuó la aseveración de que hay propuestas con participantes comunes. El presupuesto oficial está sobreestimado en un 30 %, desconociendo que esa es la función de todo presupuesto oficial, ser un tope, y que la función de la licitación es, precisamente, adjudicar el contrato a quien presente la propuesta más favorable y más baja dentro del presupuesto oficial.
Hay quienes se preguntan si lo que ICA quiere es que se declare desierta la mencionada licitación para poder corregir las falencias de su propuesta. ¡Pillados, pillados!
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